“Pertenezco a la generación en la que, cuando empezamos, todo estaba por hacer. Jóvenes profesionales nos esforzamos por desarrollar y divulgar el campo de la sexología. En este camino encontré personas extraordinarias, comprometidas, que irradiaban entusiasmo, profesionalidad, rigor, en un ámbito tan complicado como es el de la sexualidad humana. Una de esas personas imprescindibles es Carlos De la Cruz. Carlos siempre ha estado ahí, nos hemos ido encontrando a lo largo del tiempo en mil encuentros, con sus publicaciones y aportaciones. Su preocupación en estos tiempos difíciles va más allá de lo estrictamente profesional. Su inquietud por la justicia, por los valores, por la atención a las personas con mayores dificultades, por la formación de estudiantes, hacen de él una persona valiosa, entrañable, cálida, una importante referencia.”